¡¡¡Cuánto humo por todos lados….!!!
De un día para el otro la gran noticia es el humo.
Humo que nubla la vista, humo que causa accidentes múltiples fatales, humo con olor a humo, y a pasto, y a bosta, y hasta a perfume francés parece oler este humo.
Y hay en la reserva ecológica, en Haedo, en Baradero, en el delta, en San Pedro… humo en todas las radios y en los canales de televisión, en los diarios y hasta en las revistas.
De repente aparecen quemando pastizales en todos los campos, y si llegaran a quemar en la plaza roja de Moscú… el humo seguro llegaría a Buenos Aires.
¿Será humo que capta futuras retenciones?… perdón, elecciones…, perdón, adhesiones… confusiones… divisiones…, perdón…
¿Es humo que sirve para culpar? ¿Humo provocado? ¿Humo de incendios que nadie quiere apagar?
Las voces de vecinos ofuscadísimos quejándose del “mortal” olor a humo, emergen y se mezclan con la última nota por “otra chica golpeada en un colegio de zona norte…”
Humo, mucho humo…
Humo que siempre tuvimos y que nos hace llegar hasta un punto muy raro…
Pensar que antes al humo se lo llamaba de otras maneras… “crímenes de colectiveros”, “el mundial de futbol más corrupto de la historia”, “grescas de barrabravas”, “relevantes anuncios gubernamentales sobre la reeducación del mono aullador”, “un par de mejillas picadas por una avispa”, “otra chica golpeada en un colegio de zona norte…”, etc., etc., etc…. Demasiados son los “alias” para el humo.
¡Y ahora no…!, ahora simplemente lo llaman humo…. y hasta olor trae… y color… ¡y ruido…!, ¡mucho ruido…!, y no solo de bocinas, vehículos chocándose, gritos desesperados y alguna que otra tos… ¡No!, el peor ruido que trae este humo tan “nuevo”, es el ruido en las ideas, en la comunicación, en la dificultad para entender, porque este humo que transforma en malos a los que hasta hace poco eran los buenos, que va a terminar enfrentando campo contra cacerolas… tiene el mismo olor que el humo que tantas veces nos cegó la vista, y nos cerró la boca, y hasta nos nubló el pensamiento… tiene el olor del conflicto, de la injusticia, y de la impotencia.
Ojalá que tanto humo, no termine intoxicándonos…
por favor…
… no otra vez.
1 comentario
30 Abril, 2008 a las 3:09 pm
y el humo de la fumata?????